Daniela Ibáñez Mosquera
Artista - Antropóloga


De un hilar, de un telar, de un hablar.
De pelos, burbujas, algodón y nieve. De uñas, cera, ceniza y vientos.
De poros, tejidos, sentidos y cuerpos.
Me siento vasija, me siento agua y me siento tiempo. En búsqueda de mi fertilidad, ¿qué necesito? un sistema de riego...
“Hablo y hago arte desde la porosidad de mi piel, desde lo que quedó como residuo y está a punto de regenerarse; cuando me susurran “frotar” y se me despierta en caricia un lugar en donde fibra por fibra se van reuniendo nudos de recordación; absorber, caer, fusionar, unir, tensionar, romper; todos actos muy corpóreos.
¿Será que nuestra ardua investigación artística acerca de la materia, no es más que un deseo profundo por develar verdades sobre nuestro propio cuerpo? Ésta es la pregunta que ha inundado mi investigación, que brota en escultura, en arte vivo, en performance; ellas (éstas) nacen, emanan, y gritan a los sentidos, les urge que reconozcamos al cuerpo como entramado inicial de sabiduría y conocimiento.
Como al cuerpo, las propuestas expositivas que realizo piden una presencia integral; éstas deben ser activadas. Genero espacios que estudian la posibilidad de vida. Y, como es a la vida la muerte, la cercanía de esta práctica artística me enseña sobre el cambio, las tensiones, la respiración, el cansancio. Mis proyectos son cartografías íntimas del movimiento, cada uno tiene una metodología propia, así, el arte intocable y lejano cae, y el verdadero espacio encuentra cuna en lo táctil del arte vivo”.